
“Seremos polvo y la nada posará sobre nosotros. Sin antes llevarnos con el espíritu, sensaciones, aromas, sabores. “
Siento calma y armonía. Tal cual lo dice su nombre, tiene detalles vinculados al romanticismo. Es cálido. Elegante. Sobrio.

Se sitúa en Dean Funes y Leguizamón. Ciudad de Salta. Zona céntrica, a la vez residencial. Me atrae su vereda pero mucho más sus aromas. Es que huelo especies de Medio Oriente. El perfume me abre el apetito, hay placeres y tiendo a la vulnerabilidad.
No hay lugares para privaciones ni dietas estrictas. Empiezan a aparecer mágicamente platos de comida árabe. Estoy en un paraíso. Me propongo puntualizar cada producto pero se dificulta. Es todo muy excelso. No hay defectos. No hay puntos débiles. Kuppie, tripa rellena, niños envueltos. Sfija, puré de berenjena, hummus. Tabule. Pan. Otra opción suprema, pastas rellenas. Siento gratitud con sus dueños, con Dios y el Universo.

Miguel Zelaya y Javier Henchos están a cargo del lugar. Nos cuentan que Rocco abre todos los días y todo el dia. También proponen desayunos y meriendas. Gran variedad y calidad de productos “Sin Tacc”. Es una referencia infalible para citas, agasajos, cumpleaños, reuniones, eventos nocturnos.
Sigo sorprendido por ese viaje sensorial a Oriente. La comida es espléndida y la atención tan acorde, que necesito recomendarles mas que informarles. Como una obligación. Como un receta, para el corazón.






