



La literatura volvió a ocupar el centro de la escena cultural en Salta con una nueva edición del Certamen Literario Provincial, que reunió a escritores, lectoras, jurados y referentes del ámbito cultural en una ceremonia que destacó la diversidad de voces y la solidez de la producción local.
En esta convocatoria se evaluaron 97 trabajos aceptados según reglamento, reflejando una amplia participación de autores de distintos puntos de la provincia y consolidando el crecimiento sostenido de las letras salteñas.
Narrativa: historias que dialogan con la memoria y el lenguaje
El Gran Premio de las Letras de Salta, distinción incorporada para reconocer trayectorias y aportes relevantes, fue otorgado a Segundo Renglón, de Víctor Manuel Fernández Esteban. La obra propone una narración construida en capítulos que parecen enmascarados en otro idioma, con una estructura que alterna voces y tiempos. Desde la sala de espera de un hospital, el protagonista atraviesa una noche de vigilia que se convierte en escenario de murmullos, presencias y reflexiones, en una trama que combina tensión, sensibilidad y recursos formales de notable solidez.
Recibieron menciones especiales Trilogía y Carta (de un espantapájaros), de Darío Alfredo Villalba, y El canto del río seco, de Mario Flores.
Poesía: habitar la incertidumbre
En la categoría Poesía, el primer premio fue para Hábitat, de Salomé González Vega. La obra explora lo existencial desde la vida cotidiana, invitando a transitar el vacío y la incertidumbre con imágenes intensas y una respiración poética que alterna calma y desborde rítmico.
La mención especial fue para La lectura de las cenizas, de Mario Flores.
Ensayo: miradas críticas sobre la producción cultural
En Ensayo, el primer premio distinguió a Las literaturas plebeyas en Salta a comienzos del siglo XXI, de Juan Manuel Díaz Pas. El jurado valoró su rigurosidad investigativa y claridad argumental, destacando el aporte tanto a los estudios literarios como al análisis sociocultural contemporáneo.
Obtuvieron menciones especiales Leandro Arce De Piero por Al ritmo de un teatro menor, Alejandro Morandini por Juan Carlos Dávalos, poética de un archivo mínimo y Gustavo Rubens Agüero por Laberinto urbano.
Literatura Infanto-Juvenil: narrar la diversidad
En la categoría Literatura Infanto-Juvenil Oscar Montenegro, el primer premio fue para Níac Tité, de María Herrera, escritora de Metán. Inspirada en su hijo con autismo severo y no verbal, la autora construye una historia que, a través de la metáfora de un pequeño extraterrestre que llega a la Tierra con su “universo azul”, invita a comprender otras formas de comunicación y de habitar el mundo. El jurado destacó la sensibilidad narrativa y el uso de recursos que enriquecen la experiencia de lectura.
Las menciones especiales fueron para ¿Dónde?, de Luciana Lucero, y Bulandoluis, de María del Milagro Arias.
Nuevas voces y proyectos en crecimiento
En esta edición también se incorporó el Premio Estímulo al Desarrollo de Proyectos Literarios, orientado a acompañar producciones emergentes mediante tutorías personalizadas. La distinción fue para Cacería, de Giuliana Servidio, un conjunto de cuentos de gran potencia técnica y emocional.
Asimismo, fue reconocido El quinto evangelio, de Martín Eduardo Lagoria, propuesta que construye escenas de fuerte impronta dialógica y reflexiona sobre memoria y exilio.
Con obras que atraviesan géneros, generaciones y territorios, el certamen reafirma que la literatura salteña es diversa, reflexiva y en constante expansión. Una noche donde las palabras fueron protagonistas y donde cada libro premiado confirmó que en Salta las historias siguen encontrando nuevas formas de ser contadas.






