
El corazón vallisto se enciende en Molinos con el Festival del Poncho este fin de semana
Cultura30 de enero de 2026
Cuando llega el último fin de semana de enero, Molinos cambia el pulso. El pueblo se prepara, las calles se llenan de visitantes y la cancha municipal se transforma en un gran escenario a cielo abierto. Así vuelve el Festival Nacional del Poncho, Doma y Folklore, una celebración profundamente arraigada en la identidad de los Valles Calchaquíes, que este año vivirá su 41ª edición, los días viernes 30 y sábado 31 de enero, en el Escenario Juan Carlos Dávalos.
El festival propone dos noches bien distintas y complementarias: el viernes, con entrada libre y gratuita, mientras que el sábado, con acceso pago, en una jornada central que convoca a miles de personas y concentra los principales atractivos de la fiesta.
No es solo un evento musical. Desde hace más de cuatro décadas, esta celebración reúne folklore, tradición gaucha y sentido de comunidad en un entorno único, donde el cielo estrellado acompaña cada acorde y cada aplauso. Las noches comienzan cerca de las 22 y se extienden hasta la madrugada, porque en Molinos la música se vive sin apuro y la fiesta se disfruta de principio a fin.
Música, raíces y grandes nombres del folklore
El escenario recibirá a artistas locales, provinciales y nacionales que representan distintas generaciones del canto popular.

El viernes 30, la grilla incluirá a Llokallas, Koraje Vallisto, Sarita Flores, Achalay, Hermanos Aguilera, Kaymanta, KJ Arkis y Defolck, en una noche abierta pensada para que vecinos y visitantes se acerquen a vivir el festival por primera vez.

El sábado 31 llegará la noche más fuerte, con la presencia de Los Nocheros, Lucio “El Indio” Rojas, Ahyre, Las Voces de Orán, Chirettes, Alma Carpera y HUK, en un cierre que promete emoción, baile y una conexión profunda con el público.
La doma nocturna, un ritual que emociona
Uno de los momentos más esperados del festival es la doma nocturna, un espectáculo que combina destreza, coraje y tradición. Cerca de 30 jinetes y dos tropillas salen al ruedo bajo la luz de la noche, mientras el público vibra con cada monta. Es una postal viva del mundo rural y gaucho que sigue siendo parte esencial de la identidad de Molinos.
El poncho: símbolo que cuenta historias
El nombre del festival no es casual. El poncho rinde homenaje a la tradición textil de la región y funciona como un emblema de identidad. No es solo una prenda: es abrigo, historia y pertenencia. En cada edición, ese símbolo atraviesa la fiesta y conecta el presente con los saberes heredados de generación en generación.
Sabores, encuentros y espíritu de pueblo
Durante ambas noches, el predio contará con fondas y puestos gastronómicos donde se podrán disfrutar platos típicos como empanadas, humitas, locro, lomitos y choripanes. La gente se sienta a compartir, conversa, se levanta a bailar y vuelve a encontrarse. Antes de que caiga la noche del sábado, la plaza del pueblo se llena de ensayos, bailes folklóricos y preparativos que anticipan el clima festivo.
Con una convocatoria que puede alcanzar las 4.500 personas en la segunda noche, el Festival del Poncho, Doma y Folklore es uno de los eventos culturales más importantes del verano salteño y un verdadero punto de encuentro para vecinos y turistas.
Molinos, una experiencia que va más allá del festival
Quienes visiten Molinos pueden completar la experiencia recorriendo la Iglesia San Pedro Nolasco, las Ruinas de El Churcal, los viñedos de altura que integran la Ruta del Vino de Salta y el Cerro Overo, ideal para caminatas y actividades al aire libre.
Molinos se encuentra a 206 kilómetros de la ciudad de Salta y se accede por las rutas 68, 33 y 40, pasando por Cachi.
El Festival Nacional del Poncho, Doma y Folklore no es solo una fecha en el calendario: es una invitación a vivir Molinos desde adentro, a compartir tradiciones y a dejarse llevar por una fiesta que sigue creciendo sin perder su esencia.



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