
Cerrillos ya late en carnaval: Pasó el primer fin de semana del histórico Corso de Flores

Durante las primeras noches, el Corsódromo Martín Miguel de Güemes se convirtió en el corazón del carnaval, con el desfile de más de veinte agrupaciones entre comparsas, murgas, caretones, caporales y expresiones culturales llegadas desde Cerrillos, la ciudad de Salta y distintos puntos del Valle de Lerma. Cada paso, cada traje y cada ritmo reflejaron el trabajo cultural que se sostiene durante todo el año.

El ritual que despierta al carnaval
Uno de los momentos más emotivos del fin de semana fue el Desentierro del Carnaval, realizado en la Plaza Serapio Gallegos, un ritual ancestral que marca el inicio simbólico de la fiesta. Copleros, comparsas y vecinos se reunieron para dar la bienvenida al espíritu carnavalesco, en una ceremonia que conecta generaciones y reafirma la identidad popular.
La apertura estuvo a cargo de la Comparsa Los Alegres del Mercado Artesanal, que puso música, coplas y alegría a una noche que quedará en la memoria colectiva.

Un carnaval que trasciende el espectáculo
En el marco de esta edición tan especial, el Corso de Flores fue declarado de Interés Turístico Provincial, un reconocimiento que destaca su valor cultural, su trayectoria centenaria y su proyección como uno de los carnavales más representativos de Salta.

Más allá del desfile, el corso genera movimiento turístico, impulsa la economía local y convoca a familias, vecinos y visitantes que eligen Cerrillos para vivir el carnaval de una manera auténtica, cercana y profundamente arraigada a la tradición.
La fiesta continúa
El Corso de Flores seguirá desarrollándose los días 30 y 31 de enero, y 6 y 7 de febrero, desde las 21, con nuevas noches de desfile, música y encuentro. Cada jornada suma un patio gastronómico y espacios pensados para disfrutar en familia.

Con 120 años de historia, Cerrillos vuelve a demostrar por qué es reconocida como Capital Provincial del Carnaval, sosteniendo una celebración que no solo se mira, sino que se vive, se canta y se comparte.
Porque en Salta, el carnaval no es solo una fiesta: es identidad, memoria y alegría que se renueva año tras año.






